Quién es Satanás


SATANÁS



Representación de Satán, el antagonista por Gustave Doré para el poema épico El paraíso perdido, de John Milton.
Satanás (en griego antiguo: Σατανᾶς) o Satán (en hebreo: שָּׂטָן satan, "adversario"; en árabe: شيطان Shaitán, "mal camino", "distante" o "diablo") es una figura que aparece en los textos de las religiones abrahámicas que trae el mal y la tentación, y es conocido como el embaucador que conduce a la humanidad por el mal camino. Algunos grupos religiosos enseñan que se originó como un ángel que cayó en desgracia con Dios, seduciendo a la humanidad en los caminos del pecado, y quien tiene el poder en el mundo caído. En la Biblia hebrea y el Nuevo Testamento, Satanás es principalmente un acusador y adversario, una entidad decididamente malévola, también llamada el diablo, que posee cualidades demoníacas. (Wikipedia)

 La Escritura nunca lo llama específicamente “ángel” sino “querubín” (que podríamos decir que es un tipo especial de criatura angélica).
● Dios nos ha dado mucha información sobre el diablo, nuestro gran enemigo, y voy a tratar de tocar los pasajes principales que tratan de él y su obra para que, desde ahí, el estudiante de la Escritura pueda seguir con sus propios estudios de las “maquinaciones” de este ser caído
● El fin de este estudio, o cualquiera sobre este tema, siempre debe ser el de prepararnos para ser más sabios y evitar caer en los engaños de Satanás, así como responsabilizarnos de nuestra propia desobediencia no culpándolo de todo lo que hacemos contrario a las ordenanzas de DIOS, ya que la mayoría de nuestras transgresiones son producto de nuestra concupiscencia.  Y, además, no caer en la moda de la llamada “guerra espiritual”, en la cual se enseña que debemos luchar contra el diablo, cuando éste ya está vencido.


I. Satanás: Su origen

A. Antes de su caída en pecado, Satanás era Lucero, el querubín grande y protector.
1. Como vimos brevemente en el estudio anterior, Ezequiel 28.11-19 nos dice que Lucero era la criatura más bella, más inteligente y más poderosa de todos los seres que Dios creó.
2. Era una criatura perfecta, llena de sabiduría (sumamente inteligente) y hermosa como ningún otro.

Vino a mí palabra de Jehová, diciendo: Hijo de hombre, levanta endechas sobre el rey de
Tiro, y dile: Así ha dicho Jehová el Señor: Tú eras el sello de la perfección, lleno de
sabiduría, y acabado de hermosura. [Ezeq 28.11-12]

a. Esta profecía se pronunció sobre el “rey de Tiro”, que era un ser humano que vivía durante la historia de la dispersión de Israel.
b. No obstante, en los siguientes versículos es obvio que el pasaje trata del ser espiritual detrás del rey humano, un ser espiritual que era el líder de todos los demás en la creación original.
3. Esta criatura, Lucero, tenía un lugar en Edén, el huerto de Dios (que es diferente del “huerto de Edén” en donde vivían Adán y Eva antes de su caída).
En Edén, en el huerto de Dios estuviste; de toda piedra preciosa era tu vestidura; de cornerina, topacio, jaspe, crisólito, berilo y ónice; de zafiro, carbunclo, esmeralda y oro; los primores de tus tamboriles y flautas estuvieron preparados para ti en el día de tu creación. [Ezeq 28.13]
4. Satanás, antes de pecar, era el querubín más grande entre los demás querubines, era la criatura más poderosa y privilegiada que Dios hizo.

Tú, querubín grande, protector, yo te puse en el santo monte de Dios, allí estuviste; en
medio de las piedras de fuego te paseabas. [Ezeq 28.14]

a. Sólo se mencionan cuatro otros querubines en la Escritura, en Ezequiel 1 y 10, y luego en Apocalipsis (como, por ejemplo, en el capítulo 4: los “cuatro seres vivientes”).
b. Por esto, a veces se refieren a Satanás como el “quinto querubín”.
5. Dios lo creó perfecto, pero (como siempre) con el libre albedrío. Lucero tenía la capacidad de escoger el mal sobre el bien.
Perfecto eras en todos tus caminos desde el día que fuiste creado, hasta que se halló en ti maldad. [Ezeq.28.15]
6. Y esto es exactamente lo que él hizo: Hizo una multitud de “contrataciones” (parece que esto se refiere a su engaño de la tercera parte de los ángeles ( Apoc 12.3-4) y pecó. En su orgullo se rebeló contra Dios y el Señor lo juzgó (sólo es que todavía no se ha ejecutado su sentencia (Mat 25.41; Apoc 20.7-9).
A causa de la multitud de tus contrataciones fuiste lleno de iniquidad, y pecaste; por lo que yo te eché del monte de Dios, y te arrojé de entre las piedras del fuego, oh querubín protector. Se enalteció tu corazón a causa de tu hermosura, corrompiste tu sabiduría a causa de tu esplendor; yo te arrojaré por tierra; delante de los reyes te pondré para que miren en ti. Con la multitud de tus maldades y con la iniquidad de tus contrataciones profanaste tu santuario; yo, pues, saqué fuego de en medio de ti, el cual te consumió, y te puse en ceniza sobre la tierra a los ojos de todos los que te miran. Todos los que te conocieron de entre los pueblos se maravillarán sobre ti; espanto serás, y para siempre dejarás de ser. [Ezeq 28.16-19]

B. En su orgullo, Lucero se rebeló contra Dios y quería reinar sobre la creación.

¡Cómo caíste del cielo, oh Lucero, hijo de la mañana! Cortado fuiste por tierra, tú que debilitabas a las naciones. Tú que decías en tu corazón: Subiré al cielo; en lo alto, junto a las estrellas de Dios, levantaré mi trono, y en el monte del testimonio me sentaré, a los lados del norte; sobre las alturas de las nubes subiré, y seré semejante al Altísimo. [Isa 14.12-14]
1. Había (y todavía hay) cinco malvados deseos en el corazón de Satanás; todos se ven en lo que él
dice que “hará” en este pasaje.
2. Todo lo que él quería hacer debe parecernos muy familiar porque es lo mismo que llena el malvado corazón del hombre pecador.
a. El hombre natural quiere sentarse sobre el trono de su propia vida y hacer lo que le da la gana. No quiere que ninguno reine sobre él; quiere ser al “autoridad final” de su propio mundo. En estos días no había rey en Israel; cada uno hacía lo que bien le parecía. [Juec 21.25]
b. ¿De dónde vendrán estos deseos?
Vosotros sois de vuestro padre el diablo, y los deseos de vuestro padre queréis hacer. El ha sido homicida desde el principio, y no ha permanecido en la verdad, porque no hay verdad en él. Cuando habla mentira, de suyo habla; porque es mentiroso, y padre de mentira. [Juan 8.44]
c. Si no fuera por la obra de Dios en nosotros, seríamos iguales a Lucero. Dios, en Cristo Jesús, ha cambiado nuestros corazones y nos ha dado nuevos deseos (deseos piadosos).
3. Este fue, entonces, el “pecado original”: el orgullo de Lucero que lo llevó a rebelarse contra Dios
C. Dios juzgó a Lucero y su rebelión.
1. Como vimos en el estudio anterior, esta rebelión de Lucero  (el primer pecado, el pecado original) fue lo que causó toda la destrucción de la primera creación que vemos en Génesis 1.1-2.
2. En Génesis 1.1 Dios lo hizo todo tan perfecto y tan bello que la creación inspiró alabanza y regocijo de todos los ángeles (y Lucero estaba ahí entre ellos regocijándose también).
¿Dónde estabas tú cuando yo fundaba la tierra? Házmelo saber, si tienes inteligencia.
¿Quién ordenó sus medidas, si lo sabes? ¿O quién extendió sobre ella cordel? ¿Sobre qué
están fundadas sus bases? ¿O quién puso su piedra angular, Cuando alababan todas las
estrellas del alba, Y se regocijaban todos los hijos de Dios? [Job 38.4-7]
3. Pero, pronto Lucero con sus contrataciones montó una rebelión y Dios la paró con un diluvio universal: un diluvio que llenó el universo de agua. Esta es la creación que vemos en Génesis 1.2.
¿Quién encerró con puertas el mar, Cuando se derramaba saliéndose de su seno, Cuando puse yo nubes por vestidura suya, Y por su faja oscuridad, Y establecí sobre él mi decreto, Le puse puertas y cerrojo, Y dije: Hasta aquí llegarás, y no pasarás adelante, Y ahí parará el orgullo de tus olas? [Job 38.8-11]
4. Pedro se refiere a este evento (a este diluvio) en su segunda epístola.
5 Estos ignoran voluntariamente, que en el tiempo antiguo fueron hechos por la palabra de Dios los cielos, y también la tierra, que proviene del agua y por el agua subsiste, 6 por lo cual el mundo de entonces pereció anegado en agua; 7 pero los cielos y la tierra que existen ahora, están reservados por la misma palabra, guardados para el fuego en el día del juicio y de la perdición de los hombres impíos. [2Ped 3.5-7]
a. (v5) Primero se refiere a la creación original de Génesis 1.1, cuando Dios lo hizo todo de la nada con sólo Su Palabra.
b. (v6) Todo el mundo de aquel entonces (todo el conjunto de los cielos y la tierra) pereció anegado en agua.
i. Esto no puede referirse al diluvio de Noé porque en Génesis 7 el agua no llenó el universo  de agua. Sólo cubrió la faz de la tierra.
ii. Pedro se refiere a un diluvio “universal” que destruyó tanto la tierra como también los cielos. Esto no sucedió en los días de Noé; es el diluvio que acabó con la rebelión de Lucero y también con la creación original.
c. (v7) Después, en Génesis 1 y 2, Dios “hizo de nuevo” los cielos y la tierra (en cierto sentido podríamos decir que “los limpió”) y ellos ahora forman el “mundo” que nosotros conocemos hoy en día.
D. La caída de Lucero y sus ángeles causó la destrucción de la primera creación.
1 En el principio creó Dios los cielos y la tierra.  2 Y la tierra estaba desordenada y vacía, y las tinieblas estaban sobre la faz del abismo, y el Espíritu de Dios se movía sobre la faz de las aguas.  3 Y dijo Dios: Sea la luz; y fue la luz. [Gen 1.1-3]
1. Esto también es algo que vimos en la lección anterior, entonces con sólo un breve repaso basta.
2. (v1) Esta es la creación original que inspiró el regocijo de los ángeles en Job 38.
3. (v2) Pero la destrucción que vemos en el siguiente versículo no puede ser nada más que el resultado del pecado (división, tinieblas, desorden, etc.).
4. (v3) Sin embargo, como en la vida de un pecador, Dios entra de nuevo a Su creación y arroja luz en la oscuridad para realizar una transformación—una “regeneración”—y dar vida nueva donde sólo hay muerte.
E. La próxima vez que nos topamos con Satanás, él está haciendo lo que siempre hace...
Pero el serpiente era astuto, más que todos los animales del campo (Edén) que Jehová Dios había hecho; la cual dijo a la mujer: ¿Conque Dios os ha dicho: No comáis de todo árbol del huerto? [Gen 3.1]
II. Satanás: Sus obras actuales
A. El alcance de esta parte de nuestro estudio se limita bastante.
1. Vamos a  estudiar este tema de las obras del diablo más que superficialmente, que nos va a llevar varias horas durante varias semanas para hacerlo.
2. Lo que hoy quiero hacer aquí es darles algunas claves para entender este tema y mostrarles algunos pasajes que  ayudarán a entender la obra de nuestro enemigo. Después, nos profundizaremos  usando esta información.
3. Uno de los libros que contiene mucha información sobre nuestro enemigo, el diablo, es el Libro de Job (especialmente los primeros dos capítulos y el capítulo 41).
4. Vamos a empezar en Job 1 y 2 en donde vemos a Satanás con sus demonios durante un par de “encuentros” con Dios.
B. Primero que nada, debemos entender que tenemos un enemigo real.
Un día vinieron a presentarse delante de Jehová los hijos de Dios, entre los cuales vino
también Satanás. Y dijo Jehová a Satanás: ¿De dónde vienes? Respondiendo Satanás a
Jehová, dijo: De rodear la tierra y de andar por ella. [Job 1.6-7]

1. Satanás no es ningún mito de los judíos, ni ninguna superstición inventada por los hombres, ni tampoco una simple “fuerza maligna” en el mundo.
2. El diablo es una persona; él es una criatura. Él es real. Así es cómo lo vemos en la Biblia.
3. Ahora, lo que Dios dice acerca de Satanás en Job 41 (ahí él se llama Leviatán, pero es el mismo diablo; Isa 27.1) nos ayuda a entender el intercambio que vemos entre él y Dios en Job 1 y 2.
¿Sacarás tú al Leviatán con anzuelo, O con cuerda que le eches en su lengua? ... No hay sobre la tierra quien se le parezca; Animal hecho exento de temor. Menosprecia toda cosa alta; Es rey sobre todos los soberbios. [Job 41.1, 33-34]
a. Satanás no tiene temor de nada ni de nadie, ni siquiera teme a Dios. Más bien lo menosprecia.
b. Él es el rey sobre los demás soberbios porque no hay nadie más soberbio que él.
c. Por esto lo vemos tan “jactante y arrogante” frente a su Creador en Job 1 y 2. Así es él.
Y Jehová dijo a Satanás: ¿No has considerado a mi siervo Job, que no hay otro como él
en la tierra, varón perfecto y recto, temeroso de Dios y apartado del mal? Respondiendo
Satanás a Jehová, dijo: ¿Acaso teme Job a Dios de balde? ¿No le has cercado alrededor a
él y a su casa y a todo lo que tiene? Al trabajo de sus manos has dado bendición; por
tanto, sus bienes han aumentado sobre la tierra. Pero extiende ahora tu mano y toca todo
lo que tiene, y verás si no blasfema contra ti en tu misma presencia. [Job 1.8-11]

C. En segundo lugar, entendamos que Satanás quiere hacernos daño real.
Dijo Jehová a Satanás: He aquí, todo lo que tiene está en tu mano; solamente no pongas
tu mano sobre él. Y salió Satanás de delante de Jehová. Y un día aconteció que sus hijos e
hijas comían y bebían vino en casa de su hermano el primogénito, y vino un mensajero a
Job, y le dijo: Estaban arando los bueyes, y las asnas paciendo cerca de ellos, y
acometieron los sabeos y los tomaron, y mataron a los criados a filo de espada;
solamente escapé yo para darte la noticia. Aún estaba éste hablando, cuando vino otro
que dijo: Fuego de Dios cayó del cielo, que quemó las ovejas y a los pastores, y los
consumió; solamente escapé yo para darte la noticia. Todavía estaba éste hablando, y
vino otro que dijo: Los caldeos hicieron tres escuadrones, y arremetieron contra los
camellos y se los llevaron, y mataron a los criados a filo de espada; y solamente escapé
yo para darte la noticia. Entre tanto que éste hablaba, vino otro que dijo: Tus hijos y tus
hijas estaban comiendo y bebiendo vino en casa de su hermano el primogénito; y un gran
viento vino del lado del desierto y azotó las cuatro esquinas de la casa, la cual cayó sobre
los jóvenes, y murieron; y solamente escapé yo para darte la noticia. [Job 1.12-19]

Entonces salió Satanás de la presencia de Jehová, e hirió a Job con una sarna maligna
desde la planta del pie hasta la coronilla de la cabeza. Y tomaba Job un tiesto para
rascarse con él, y estaba sentado en medio de ceniza. [Job 2.7-8]

1. Él quiere matarnos y si no puede lograr esto, quiere matar a los que amamos (quería matar a Job pero cuando Dios no se lo permitió, mató a sus hijos).
2. Él quiere destruir todo lo que tenemos y dejarnos sin nada (destruyó todo lo que era la “vida” y el “trabajo” de Job y lo dejó sin nada, destituido).
3. Él quiere herirnos con enfermedades físicas para incapacitarnos y atormentarnos (se lo hizo a Job y lo vemos también en otros pasajes de la Escritura tales como Lucas 13.16).
4. Obviamente hay mucho más que el diablo hace para atacarnos, pero lo que quiero que vea aquí es que nuestro enemigo es real y el daño que quiere hacernos es real también.
D. Tercero, la última meta de Satanás en atacarnos a nosotros es la de ofender a Dios.
Respondiendo Satanás a Jehová, dijo: ¿Acaso teme Job a Dios de balde? ... Pero extiende
ahora tu mano y toca todo lo que tiene, y verás si no blasfema contra ti en tu misma
presencia. [Job 1.9-11]
Respondiendo Satanás, dijo a Jehová: Piel por piel, todo lo que el hombre tiene dará por
su vida. Pero extiende ahora tu mano, y toca su hueso y su carne, y verás si no blasfema
contra ti en tu misma presencia. [Job 2.4-5]
1. Nosotros sólo somos peones en esta gran partida de ajedrez. Dios es el último blanco para Satanás.
2. Siempre ha sido así desde el principio cuando él quería tomar el trono de Dios.
3. Él, por supuesto, disfruta de su obra en la tierra haciéndonos daño a nosotros, pero lo que quiere
lograr sobre todo es ponernos a nosotros en contra de Dios para que lo blasfememos en vez de
glorificarlo.
E. En cuarto lugar, Satanás tiene miles (si no millones) de demonios como sus ayudantes.
Un día vinieron a presentarse delante de Jehová los hijos de Dios, entre los cuales vino
también Satanás. [Job 1.6]
Aconteció que otro día vinieron los hijos de Dios para presentarse delante de Jehová, y
Satanás vino también entre ellos presentándose delante de Jehová. [Job 2.1]
1. Satanás no es omnipresente; no puede estar en más de un sólo lugar a la vez, pero tiene una
cantidad innumerable de demonios que le sirven (aquí en Job llamados “hijos de Dios”; ver
también Génesis 6.1-4 y compararlo con 2Pedro 2.4-5 y Judas 6-7).
2. Fácilmente puede haber más de cien demonios (o aun mil de ellos) para cada persona en la tierra.
3. Así que, puede ser que nos parezca que el diablo está en todo lugar siempre, pero no es así. Él usa a
sus ángeles caídos para llevar a cabo la gran mayoría de sus obras en la tierra entre los hombres.
F. En quinto lugar, además de los demonios Satanás usa a los que están a nuestro alrededor para
ponernos en contra de Dios.
Entonces le dijo su mujer: ¿Aún retienes tu integridad? Maldice a Dios, y muérete. Y
él le dijo: Como suele hablar cualquiera de las mujeres fatuas, has hablado. ¿Qué?
¿Recibiremos de Dios el bien, y el mal no lo recibiremos? En todo esto no pecó Job con
sus labios. [Job 2.9-10]
1. Aquí el diablo usó a la esposa de Job para tratar de moverlo a maldecir (a blasfemar) a Dios. Y
tristemente a menudo es así, que Satanás y los demonios usan a los que están más cerca de nosotros
para atacarnos.
2. Otro ejemplo esta misma estrategia del enemigo es la ocasión cuando Pedro dijo que iba a estorbar
a Cristo en Su camino hacia la cruz. El Señor no le reprendió a él (a Pedro, directamente) sino a
Satanás quien movió a Pedro a oponerse al plan de Dios en Cristo y la crucifixión.
Desde entonces comenzó Jesús a declarar a sus discípulos que le era necesario ir a
Jerusalén y padecer mucho de los ancianos, de los principales sacerdotes y de los
escribas; y ser muerto, y resucitar al tercer día. Entonces Pedro, tomándolo aparte,
comenzó a reconvenirle, diciendo: Señor, ten compasión de ti; en ninguna manera esto te
acontezca. Pero él, volviéndose, dijo a Pedro: ¡Quítate de delante de mí, Satanás!; me
eres tropiezo, porque no pones la mira en las cosas de Dios, sino en las de los hombres.
[Mat 16.21-23]
3. Entienda, entonces, que Satanás va a usar a los que están más cerca de usted, pero también tenga
cuidado de que usted no se convierta en un instrumento del diablo para atacar a otro (o sea, no sea
usted como la esposa de Job o como Pedro en la vida de Jesús). Sométase a Dios y siga la Escritura
al pie de la letra con mucha humildad.
G. Por último, aunque Satanás es la criatura más poderosa de todas, él tiene sus límites.
Dijo Jehová a Satanás: He aquí, todo lo que tiene está en tu mano; solamente no pongas
tu mano sobre él. Y salió Satanás de delante de Jehová. [Job 1.12]
Y Jehová dijo a Satanás: He aquí, él está en tu mano; mas guarda su vida. [Job 2.6]
1. Todo lo que el diablo hace, lo hace porque Dios se lo ha permitido. Y no puede hacer más de lo que
el Señor se lo permite.
2. Hemos de entender también que Dios le permite hacer sus obras malvadas en nuestras vidas para
lograr el fin que Él (Dios) quiere: Su gloria y nuestro bien.
Porque de él, y por él, y para él, son todas las cosas. A él sea la gloria por los siglos.
Amén. [Rom 11.36]
Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que
conforme a su propósito son llamados. [Rom 8.28]
a. Hay ciertas lecciones en esta vida que no podemos aprender fuera del “horno de fuego”—fuera
de la aflicción (si era así para Cristo, será así para nosotros también).
Y aunque era Hijo, por lo que padeció aprendió la obediencia. [Heb 5.8]
Bueno me es haber sido humillado, Para que aprenda tus estatutos. [Sal 119.71]
Antes que fuera yo humillado, descarriado andaba; Mas ahora guardo tu palabra. [Sal
119.67]
b. Así fue el testimonio de Job después de los ataques satánicos que él sufrió. Dios tuvo algo que
enseñarle y usó al diablo para hacerlo.
Respondió Job a Jehová, y dijo: Yo conozco que todo lo puedes, Y que no hay
pensamiento que se esconda de ti. ¿Quién es el que oscurece el consejo sin
entendimiento? Por tanto, yo hablaba lo que no entendía; Cosas demasiado maravillosas
para mí, que yo no comprendía. Oye, te ruego, y hablaré; Te preguntaré, y tú me
enseñarás. De oídas te había oído; Mas ahora mis ojos te ven. Por tanto me aborrezco, Y
me arrepiento en polvo y ceniza. [Job 42.1-6]
c. A veces necesitamos una buena paliza porque somos tercos, necios, rebeldes y desobedientes y
a menudo Dios le da al diablo el gran placer de darnos esta paliza. Pero entienda que Dios
también le pone límites; Él está en control de todo siempre. Quiere “zarandearnos” para quitar
lo malo ayudarnos a crecer en lo bueno, y Él frecuentemente delega esta obra al diablo quien la
hace muy bien. Pero entienda que todo sirve el propósito de Dios y que Dios no nos dará más
de lo que podemos aguantar.
Dijo también el Señor: Simón, Simón, he aquí Satanás os ha pedido para zarandearos
como a trigo; pero yo he rogado por ti, que tu fe no falte; y tú, una vez vuelto, confirma a
tus hermanos.[Luc 22.31-32; observe que Cristo no rogó que el Padre quitar a Pedro de
las manos del enemigo, sino que rogó que el ataque del enemigo produjera los resultados
que el Padre quería]
No os ha sobrevenido ninguna tentación que no sea humana; pero fiel es Dios, que no os
dejará ser tentados más de lo que podéis resistir, sino que dará también juntamente con la
tentación la salida, para que podáis soportar. [1Cor 10.13]
3. Tenemos un enemigo real que quiere hacernos un daño real. ¿Cómo podemos conseguir la victoria
sobre él en esta guerra espiritual?
III. Satanás: Nuestra victoria sobre él
A. Usted, por sí mismo, no puede vencer a Satanás.
¿Sacarás tú al Leviatán con anzuelo, O con cuerda que le eches en su lengua? ¿Pondrás
tú soga en sus narices, Y horadarás con garfio su quijada? ¿Multiplicará él ruegos para
contigo? ¿Te hablará él lisonjas? ¿Hará pacto contigo Para que lo tomes por siervo
perpetuo? ¿Jugarás con él como con pájaro, O lo atarás para tus niñas? ¿Harán de él
banquete los compañeros? ¿Lo repartirán entre los mercaderes? ¿Cortarás tú con cuchillo
su piel, O con arpón de pescadores su cabeza? Pon tu mano sobre él; Te acordarás de
la batalla, y nunca más volverás. He aquí que la esperanza acerca de él será burlada,
Porque aun a su sola vista se desmayarán. [Job 41.1-9]
1. Recuerde que Leviatán es simplemente otro nombre por el diablo, Satanás. Es por esto que el
capítulo 41 es el pasaje de plena mención de las obras de nuestro enemigo.
En aquel día Jehová castigará con su espada dura, grande y fuerte al Leviatán serpiente
veloz, y al Leviatán serpiente tortuosa; y matará al dragón que está en el mar. [Isa 27.1]
2. Satanás es grande y poderoso, tanto que el que realmente “se mete con él”, nunca jamás volverá a
hacerlo (dice Job 41.8 que “nunca más volverás” a poner una mano sobre él).
3. Obviamente Dios es infinitamente más poderoso que Satanás, pero recuerde que él (Satanás) es
mucho más poderoso que nosotros. Recuerde que esta es la criatura que era tan poderoso que se le
ocurrió quitar a Dios mismo del trono del universo (¡y lo intentó!). ¿Cuándo fue la última vez que
usted pensó en subir al tercer cielo, a la presencia de Dios mismo, para quitarlo del trono? Este tipo
de pensamiento ni siquiera se nos ocurre (porque ni siquiera podríamos subir al tercer cielo). Pero,
no sólo se le ocurrió a Satanás; él también lo intentó. Tiene que ser una criatura sumamente
poderosa.
4. Es más, si el arcángel Miguel (supuestamente el ángel más grande y poderoso de todos) no se
metió directamente con el diablo, ¿cree usted que el “pastor apóstol” le va a atar en uno de sus
“servicios de milagros” para “darle fajazos” frente a su congregación? Lo dudo.
Pero cuando el arcángel Miguel contendía con el diablo, disputando con él por el cuerpo
de Moisés, no se atrevió a proferir juicio de maldición contra él, sino que dijo: El Señor
te reprenda. [Jud 9]
5. ¿Qué hacemos, entonces, porque es obvio que tenemos un enemigo que quiere hacernos daño?
B. Primero que nada, prepárese.
1. Ya sabe que tiene un enemigo real que quiere hacerle un daño real. Entonces, es sentido común:
¡Prepárese para la pelea que viene!
Por lo demás, hermanos míos, fortaleceos en el Señor, y en el poder de su fuerza. [Ef
6.10]
2. Usted debe estar leyendo la Biblia y estudiándola para conocerla bien. Es la espada del Espíritu y
será la roca sobre la cual usted puede pararse en el día de la batalla. Observe que nuestras únicas
armas para la ofensiva son la Palabra y la oración (y oramos conforme a la Palabra), y además cada
pieza de nuestra armadura (para la defensiva) se relaciona con la Palabra también.
Vestíos de toda la armadura de Dios, para que podáis estar firmes contra las asechanzas
del diablo. Porque no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados,
contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes
espirituales de maldad en las regiones celestes. Por tanto, tomad toda la armadura de
Dios, para que podáis resistir en el día malo, y habiendo acabado todo, estar firmes.
Estad, pues, firmes, ceñidos vuestros lomos con la verdad, y vestidos con la coraza de
justicia, y calzados los pies con el apresto del evangelio de la paz. Sobre todo, tomad el
escudo de la fe, con que podáis apagar todos los dardos de fuego del maligno. Y tomad el
yelmo de la salvación, y la espada del Espíritu, que es la palabra de Dios; orando en todo
tiempo con toda oración y súplica en el Espíritu, y velando en ello con toda perseverancia
y súplica por todos los santos. [Ef 6.11-18]
3. Debe andar en la Palabra de Dios todos los días y también debe orar. Ore ya y ore mucho porque
cuando esté en medio de la batalla, va a querer estar “bien entrenado” en esta área. No quiere tener
que aprender a orar cuando se encuentra en medio de una batalla con el enemigo.
a. Recuerde que el único que es más poderoso que Satanás es Dios. Entonces, la oración es una
de las armas más efectivas en contra de él.
b. Si mi enemigo es demasiado grande para mí, voy a llamar a mi Padre para que Él se encargue
del que quiere hacerme daño.
4. Entonces, primero que nada, prepárese para la batalla que viene—prepárese en la Palabra de Dios y
prepárese orando.
C. En el día de la batalla lo que Dios quiere que usted haga es someterse a Él y resistir al diablo.
Someteos, pues, a Dios; resistid al diablo, y huirá de vosotros. [Stg 4.7]
1. No debemos “enfrentar al diablo” ni tampoco tratar de “atarlo” o “echarlo para fuera”. Esto no nos
toca a nosotros.
2. Las instrucciones bíblicas para nosotros acerca de los ataques de Satanás (o de los demonios) son
claras y fáciles de entender: ¡Someterse y resistir!
3. Primero y sobre todo usted debe someterse a Dios.
a. Es por esto que debemos prepararnos para el día de la batalla leyendo y estudiando la Palabra
de Dios.
b. Si no conocemos la Biblia, ¿cómo vamos a someternos a ella? Y si no nos sometemos a la
Biblia, no estamos sometiéndonos a Dios porque la Biblia es la Palabra de Dios.
c. Me parece casi increíble que todos los que corren de aquí para allá “atando al diablo” y “dándole fajazos” son los mismos que no tienen ni una gota de interés en la sana doctrina. Y esto cuando Santiago 4.7 es tan claro que un niño podría entenderlo: ¡La victoria viene, en primer lugar, por la sumisión a Dios! ¿Cómo es que pretenden vencer al diablo cuando no quieren someterse a la Palabra de Dios?
4. Luego, después de estar bien sometido a Dios, resista al diablo hasta que el ataque se acabe.
a. Esto de “resistir” es “resistir la tentación” de hacer lo que diablo quiere que haga. Es “resistir la tentación” de dejar de someterse a Dios y obedecer a Su Palabra.
b. Resista al diablo cuando le tienta a hacer algo que va en contra de la voluntad de Dios. Resista la tentación a hacer algo que dañará el testimonio de Dios (o sea, que sería una blasfemia contra Dios o que causaría deshonra al Señor Jesucristo).
c. Sobre todo, resista al diablo sometiéndose a la Escritura. Recuerde cómo lo hizo Cristo en Su tentación en el desierto: “Escrito está... Escrito está... Escrito está...” Tenemos conocer la
Biblia y resistir al diablo sometiéndonos a ella. El diablo dice una cosa pero nosotros vamos a
hacer lo que la Biblia dice. Así es cómo resistimos.
d. No es nada místico y raro que resulta en manifestaciones extraordinarias. Es resistir a la tentación de hacer algo en contra de lo que la Biblia dice.
5. Si usted hará esto (someterse a Dios y resistir al diablo cuando le tienta), Dios le ha prometido que él (el diablo) huirá de usted.
a. Sólo es una cuestión de tiempo, y él huirá de usted.
b. Así que, prepárese para el día de la batalla (leyendo la Biblia y orando) y cuando viene el ataque, siga en su sumisión a Dios y a Su Palabra y resista al diablo. Tarde o temprano tiene que huir de usted porque Dios se lo prometió y Él no puede mentir. Es una promesa.
CONCLUSIÓN:
Para concluir, entienda que Cristo consiguió la victoria sobre el diablo en la cruz.
Así que, por cuanto los hijos participaron de carne y sangre, él también participó de lo mismo, para destruir por medio de la muerte al que tenía el imperio de la muerte, esto es, al diablo. [Heb 2.14]
Lo juzgó y lo venció, sólo es que todavía no ha ejecutado la sentencia de meterlo en la “cárcel” del lago de fuego. Así que, todavía está libre para hacer lo que quiera (dentro de los límites que Dios le pone).
Satanás es un enemigo real y poderoso que anda en la tierra buscando a quien destruir y devorar.
Quiere llevar consigo al infierno cuantas almas pueda y quiere destruir a todos los cristianos que pueda (y si no puede destruir a la persona, quiere destruir su testimonio para que no sea efectivo en la obra de rescatar almas).
Pero Cristo ya lo venció en la cruz y por la resurrección, y nosotros podemos experimentar esta victoria todos los días si hacemos dos cosas:
1. Primero, tenemos que someternos a Dios y Su voluntad : Esto incluye la salvación (someterse a Dios en arrepentimiento y fe; es lo que Él quiere) y también la santificación (este proceso continuo de aprender la Palabra y someternos a ella).
2. Segundo, tenemos que resistir al diablo : Resistimos con un esfuerzo específico, diario y constante de no transigir en cuando a la Palabra de Dios (o sea resistimos sometiéndonos).
Cuando hacemos esto, tenemos la promesa de Dios mismo que el diablo huirá de nosotros.

Pero entienda que fuera de Cristo (sin la salvación y sin la santificación que viene por la sumisión), usted  es presa fácil para el diablo y sus ángeles


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